Cómo elegir una freidora eléctrica

By 14 noviembre, 2019 noviembre 26th, 2019 Mejor Comparo

A la hora de montar un restaurante, hay que cuidar mucho el espacio, no solo la zona donde estarán los clientes, también la cocina.Por ello, es muy importante tener en cuenta la maquinaria que vamos a utilizar. Esto debe hacerse con cuidado, puesto que una mala decisión puede traer consecuencias nefastas, como accidentes laborales, incumpliminento de los estándares de calidad, necesidad de reparación constante, lo que supone, no solo un gasto en arreglos, sino no poder ofrecerle a los clientes determinados platos hasta que el bien vuelva a funcionar, etc.

Uno de los elementos más habituales en la cocina de un bar o restaurante son las freidoras industriales, porque en realidad todos o casi todos los servicios de restauración ofrecen patatas fritas, croquetas, flamenquines u otras frituras, especialmente en nuestro país. Por ello, es interesante seguir unas determinadas pautas a la hora de adquirir una.

Por una parte, debemos comparar los precios de las freidoras eléctricas. No se trata de elegir la más cara, sino que hay tener en cuenta otros factores, como la calidad. Al final, lo que necesitamos es una buena relación calidad-precio, que no nos obligue a realizar una inversión extremadamente alta, ni tampoco adquirir un producto que nos dará más de un problema.

Por otro lado, hay que decidir si queremos una freidora eléctrica pequeña o quizás sea mejor una grande, atendiendo a nuestras necesidades de volumen de producción y considerando nuestro espacio.

También, es necesario analizar a los distintos fabricantes de freidoras. ¿Ofrecen garantías? ¿Qué opinan sus clientes? ¿Se adaptan a las necesidades particulares de cada cocina? Al final, necesitamos un producto de calidad que se adapte a nuestras necesidades. Es importante que nuestro fabricante no solo nos ofrezca  un buen servicio, sino que trabaje con las tecnologías más avanzadas para que nuestra freidora industrial no se quede obsoleta. Por ejemplo, InBlan, líder en el sector, invierte permanentemente en innovación tecnológica y de diseño, para ofrecer soluciones a los clientes.

Una vez seleccionada la empresa a la que le vamos a comprar la freidora eléctrica, es interesante contactar con la misma, para enseñarle el diseño de nuestra cocina. Entonces, durante o tras la planificación de la cocina,  el fabricante elegido nos puede asesorar en cuanto a tamaño, funcionalidad… Dejarse aconsejar por los expertos en la materia puede resultar bastante útil a la hora de ahorrar espacio y dinero e incluso para mejorar nuestro diseño.

Por último, solo faltaría tomar la decisión, contactar con la empresa de transporte y montar nuestra freidora.

Una vez lista la cocina, con sus  hornos, microondas, mesas de trabajo, freidora  eléctrica, congeladores…y organizada, podemos pasar a diseñar el resto del restaurante. Recordemos que si la cocina ocupa poco espacio, pero es cómoda, organizada y limpia, podemos ofrecer mejor calidad a nuestros clientes y a nuestros empleados, en muchos sentidos. Por ejemplo, si el personal no se siente agobiado, puede trabajar menos estresado (sabemos que en el mundo de la hostelería, el estrés está presente todos los días, sobretodo los fines de semana y en las horas punta), se reduce el  riesgo de accidente… En cuanto a los clientes, aseguramos productos de calidad que cumplan los estándares exigidos, las esperas son menores, etc. Además, todo lo que ahorremos de espacio en la cocina, se traduce es más espacio para la zona de restaurante y, por tanto, en más capacidad de espacio para recibir clientes.

Y ya que hacemos tanto hincapié en la organización de la cocina, no está de más añadir algunos para diseñarla debido a que esto es un punto clave. Los expertos aconsejan que la cocina de un restaurante (y en general, cualquier cocina) debe tener las siguientes características:

  • Ser un espacio seguro. Parece bastante lógico, pero a veces tenemos más en cuenta la estética que la seguridad. Por ejemplo, los cuchillos deben estar guardados en un sitio seguro, nunca descuidado sobre la mesa o en las encimeras.
  • Tener una iluminación adecuada para que no haya problemas al visualizar la superficie de trabajo. Una luz muy oscura impide ver, mientras que una demasiado clara puede aturdir.
  • Debe adaptarse a las necesidades particulares de nuestros empleados, de nuestro espacio, etc., es decir, facilitar el trabajo, por ejemplo, acortando los recorridos, aclarando dónde está cada utensilio para garantizar el orden…
  • Contar con materiales resistentes al agua, a calor y al frío, que son habituales en una cocina, y más en una industrial.
  • Que el equipamiento sea práctico: armarios amplios, organizadores en los cajones para saber dónde va cada tipo de cubierto o herramienta de trabajo, estanterías grandes y ordenadas….
  • Que sea cómoda y funcional. Básicamente, se trata de una fusión de las características anteriores. Si la cocina está ordenada, permite el libre movimiento sin necesidad de realizar largos recorridos, está limpia y tiene la luz adecuada, es cómoda y práctica.
  • Que utilice electrodomésticos eficientes, ya que reducen el gasto eléctrico. Esto supone una doble ventaja. Por una parte, la factura de a luz es menor. Por otra contaminan menos. Los mejores son los de clase A (y dentro de esta, los A+++). La única contrapartida, es que estos electrodomésticos son algo más caros, pero a la larga, compensa, pues se termina ahorrando en consumo energético.

Siguiendo estos consejos, ya podemos jugar con nuestra imaginación y crear una cocina eficiente a nuestro gusto y dándole el toque que queramos que tenga nuestro restaurante, para que los empleados de cocina se sienta identificados y a gusto también.

Por tanto, algo que a priori puede ser tan simple como elegir una freidora eléctrica, termina siendo una decisión importante. Y lo mismo ocurre al elegir cada elemento que conforme la cocina. Porque al final, una organización óptima, es un elemento clave en la hostelería. Y la suma de estas pequeñas decisiones, pueden guiarnos hacia la eficiencia o, por el contrario, pueden complicar el día al día del restaurante, tanto en términos económicos, como en bienestar del personal y satisfacción de los clientes.

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