Cómo medir la cantidad de luz necesaria según la estancia de tu hogar

By 30 octubre, 2020Mejor Comparo

Conseguir una buena iluminación de una estancia a veces es complicado. Hay que tratar de obtener la cantidad de luz perfecta, sin que esta escasee o tenga excesos que puedan causar fatiga visual o afecten al medio ambiente.

Normalmente, cuando hablamos de “buena iluminación” se entiende por esta el exceso de luz: a mayor iluminación, mejores resultados, pero esto no siempre es así. La abundancia de luz puede ser perjudicial para nuestra visión, tanto como la escasez. A continuación, explicaremos la importancia de que los espacios del hogar estén bien iluminados, así como la manera
adecuada y rápida de calcular la cantidad de luz exacta para cada estancia.

Estancias bien iluminadas

La buena iluminación de una habitación ayuda, y mucho, a la sensación de confortabilidad de la misma. El hecho de que estén bien iluminadas significa que cada espacio debe tener una iluminación apropiada: ni mucho ni poco, solo la necesaria. Si la cantidad de luz es insuficiente, la fatiga visual aumentará debido a que tendremos que forzar la visión, y esto puede conllevar a jaquecas, escozor ocular, pesadez en los párpados, etc.

Por otro lado, un exceso de iluminación artificial puede producir deslumbramientos, que este puede ser de dos clases: perturbador, cuando un a fuente de luz es muy intensa, esta provoca que la visión sea poco clara y sin contrastes; o molesto, que tiene lugar cuando los ojos reciben un exceso de luz. Lo que diferencia al primer caso del segundo es que, en este último, la fatiga visual aparece a lo largo del paso de los minutos.

Además, el gasto extra que supone tener más iluminación de la adecuada, repercute directamente de manera negativa en el medio ambiente (ya que la producción de energía eléctrica pasa por la necesidad de quemar combustibles fósiles, la cual emite gases que ayudan al efecto invernadero) y en la economía personal, sobre todo cuando se produce una subida de las facturas de la luz.

Llegados hasta aquí, la pregunta, por tanto, sería ¿cuál es la cantidad adecuada para cada estancia de nuestro hogar? Esto depende de varios factores, los cuales vamos a detallar seguidamente.

Iluminación recomendada para los espacios del hogar

El nivel de iluminación se mide en luxes (su símbolo es lx). Esta unidad se deriva de otra, llamada lumen, que mide el flujo luminoso. 1 lux equivale a 1 lumen por metro cuadrado. Esto significa que, si una sala está iluminada por una bombilla de 1.000 lúmenes, y la superficie de la sala es de 10 metros cuadrados, el nivel de iluminación será de 100 luxes. En las distintas tiendas online de iluminación, como por ejemplo Minaled, podrás ver en la ficha de producto el atributo de Lúmenes. Esto es muy útil a la hora de elegir la bombilla o luminaria adecuada para cada estancia.

A partir de esta unidad, existen cifras recomendadas para el nivel de iluminación del hogar según las necesidades de cada espacio de esta:

Comenzamos por la cocina. En este espacio la iluminación general recomendada está entre los 200 y 300 lx, aunque para el área específica de trabajo (donde se cortan y preparan los alimentos) se eleva hasta los 500lx.

Por otro lado, en los dormitorios debemos de diferenciar varios aspectos: en los de adultos se recomienda niveles no muy altos para la iluminación general, entre 50 y 150 lx. En las mesitas situadas al lado de las cabeceras de las camas se recomiendan luces focalizadas con hasta 500lx, sobre todo para leer. En las habitaciones de los niños se aconseja un poco más de
iluminación general (150lx) y unos 300lx si hay una zona de juegos.

En el salón, la iluminación general puede variar entres unos 100 y 300 lx, aunque para ver la televisión se recomienda que baje a unos 50lx y para leer, al igual que en el dormitorio, una iluminación centralizada de 500lx.

Asimismo, en el baño no hace falta demasiada iluminación, con unos 100lx son suficientes, excepto en el área del espejo. Allí se recomienda unos 500 lx, ya que se necesita buena iluminación para afeitarse, maquillarse o peinarse.

Por último, en zonas comunes como pasillos o escaleras lo ideal es una iluminación general de 100 lx.

Aspectos a tener en cuenta para la elección de bombillas

Debemos considerar que los valores con los que se comercializan las bombillas en el mercado no miden el flujo luminoso (en lúmenes) sino su potencia (en vatios o watts). No existe una manera de convertir de forma directa un valor en otro, ya que el flujo luminoso no depende solo de la potencia, sino también de otros factores como por ejemplo el tipo de bombilla (si son halógenas, incandescentes, fluorescentes, etc.).

También influye la tempera de color de las bombillas, según el tipo de luz que generan puede ser más frío o cálido, y el sistema de alumbrado, que puede ser directo si las bombillas apuntan hacia el lugar que deben iluminar; indirecto si están dirigidas hacia paredes o techos y la iluminación se da a partir de un reflejo; o difuso, si hay una mezcla de los dos sistemas anteriores. No obstante, la luz directa es la que aprovecha mejor la capacidad de las lámparas y, por lo tanto, permite ahorrar energía, pero también puede causar mayor fatiga visual. Con la luz indirecta ocurre lo contrario: el cansancio visual es menor, pero se consume más energía.

Por último, el método de alumbrado también influye en la elección de qué bombillas utilizar. Este depende de la ubicación de las fuentes de luz y puede ser general cuando pretende que este abarque todo el espacio, y localizado cuando se focaliza en un punto en concreto de la estancia, mayormente para realizar alguna tarea específica, como estudiar o cocinar.

En todo caso, lo importante es conocer el flujo lumínico de la bombilla y elegir la más adecuada en función del tamaño de la estancia, el sistema y el método de alumbrado de la misma. Esto permitirá conseguir que el sistema de iluminación funcione al máximo y, por consiguiente, también la energía, sin consumos excesivos.

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